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jueves, 12 de enero de 2012

" PIERNAS "

Piernas blancas, oscuras o bronceadas,
sustentadoras de vientres y dueñas de miradas,
se abren y cierran, cual si fueran bisagras
Indescifrables sin palparlas, son fenómenos naturales
De escultor obra perfecta aún sin tallarlas,
o de un Nerón tocando lira, sin apenas tocarlas

Piernas que bailan, que caminan apuradas,
que suben y bajan graderias agitadas.
Hermosos muslos de escenarios despejados
Que provoca tocarlos cual manantial de frescas aguas
Cuando entran en calor, ni la espuma las calma,
solo el resoplido de unas ansias desbocadas

Piernas torneadas que entrelazadas perseveran
Sendero de húmedos instantes y vértigo de caderas.
Desflorado ángulo en celo, volcán, lava y hoguera.
Afluyen a ellas los labios, que en gemidos se conectan,
se desnudan lentamente, largas piernas, medias negras
y con desenfreno al horizonte se expanden dos guerreras

Piernas en nudez descarada, muslos que explosionan deseos.
Manos que rezuman copiosas, demonios exóticos y bellos.
Alebrestan bocas rojas, como  pezón de seno en labio.
De un morbo impertinente y más allá de lo citado
avanzan rapidamente como si fueran relámpagos
y se enroscan en la espalda, de un cuerpo soberano

Piernas que cruzan lunas, en distancias insalvables
en la lluvia se reflejan, cuando atraviesan las calles.
En las faldas cortas, anuncian su verano de infierno
si se ponen abrigo largo, es por el inclemente invierno.
Cuando visten de largo, permanecen tan inquietas
que juegan adivinanzas y en las sedas hacen grietas

Piernas que son objeto, de críticos literarios 
de marineros , la causa de anochecidos naufrágios
de los políticos, un decreto unánime y mágico
de los pintores, el impulso que mueve los trazos
de ingenieros, un cálculo en dura faena
y del veterinario, la curación de dos animales como fieras

Todo eso y mucho más, son las imponderables piernas
dos luceros, dos volcanes, dos caminos a recorrerlas
dos cultos, dos cepos, dos gacelas, dos hogueras
homenaje quiero hacerle , con Poema y ofrenda
por ser las sostenedoras del angulo más añorado
o el final de la meta, de una insinuante y preciada prenda

( El día que muera, quiero en mi epitáfio grabado en
una piedra, " Aquí yace eternamente, quién jugó a ser
Poeta, enamoraba a la luna y se enterró por sus piernas" )

C.R.N.(2011)
Derechos Reservados
ESPAÑA

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